EL OBISPO CARLOS TISSERA PRESIDIÓ UNA NUEVA EDICIÓN DE ESTA YA CLÁSICA CEREMONIA INSTAURADA HACE VARIOS AÑOS POR LA DIÓCESIS DE QUILMES. UNAS CINCO MIL PERSONAS QUE ORARON BAJO EL LEMA: "TIERRA, TECHO Y TRABAJO SON DERECHOS SAGRADOS"


Novak y Francisco, ejes de la XX Misa de la Esperanza

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Se realizó la XX Misa de la Esperanza de la diócesis de Quilmes en el Cruce de Florencio Varela ante miles de fieles que se acercaron a compartir el oficio encabezado por Monseñor Carlos Tissera.Cerca de las 18, bajo un increíble sol que templó el ambiente, cientos de personas comenzaron a llegar al Cruce Varela, el emblemático punto geográfico en donde concluyen los tres partidos que conforman la diócesis de Quilmes: Berazategui, Florencio Varela y Quilmes.

Puntualmente, a las 19, se inició la celebración que presidió el Padre Obispo Carlos José Tissera frente a una multitud de unas cinco mil personas que oraron por el lema que convocaba a esta significativa misa: «tierra, techo y trabajo son derechos sagrados».Fue tan grande la convocatoria que no parecía que había sido reprogramada a último momento. Vale recordar que esta Misa de la Esperanza estaba prevista para el 22 de noviembre, pero se pospuso debido a los actos eleccionarios previstos para ese fin de semana.Entre los presentes, se encontraba el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, junto con parte de su gabinete. Además, participó el quilmeño Carlos Cúster, exembajador argentino ante la Santa Sede.Como parte de las actividades del trienio de preparación para la celebración de los 40 años de la Diócesis de Quilmes (2016), la acción prevista es la misión por los barrios. Por eso, antes de la bendición final, el obispo entregó a cada parroquia una imagen de la Virgen de Luján, como signo de envío misionero que guiará a cada uno de los grupos parroquiales que saldrán de la comodidad de sus comunidades para acercar la Palabra de Dios y el fraterno compartir con los vecinos.Asimismo, el Pbro. Lucio Carvalho Rodrigues, convocó a la gente presente a unirse con la oración y a participar de las celebraciones del Año Santo de la Misericordia convocado por el papa Francisco y que el mismo Pontífice iniciará el 8 de diciembre.
 

Homilía

Durante la Homilía el Padre Obispo, Carlos Tissera expresó: «por las razones que todos conocemos, celebramos esta Misa una semana después. Hoy comenzamos el tiempo de Adviento: es tiempo de Esperanza. Nos prepara para la Navidad despertando una actitud de espera, de esperanza. Esto es importante en la vida. ¿Cómo podríamos vivir humanamente sin esperar nada ni a nadie? Cuando alguien ya no espera nada es porque se han secado las raíces de la fe y del amor. Todo el árbol se muere. Sin esperanzas nada tendría sentido. El Adviento vivido espiritualmente nos carga de esperanza, dilata nuestro deseo de vida. Adviento está transido de un profundo anhelo de Dios y de su reino. ¿Sentimos la sed de Dios? ¿Arde nuestro corazón? ¿Nos contentamos con una mediocridad espiritual?».  «Al comenzar el Adviento ¿esperamos algo? ¿Esperamos que Cristo renueve nuestras vidas? ¿Esperamos y pedimos la justicia y la paz para nuestro pueblo? ¿Qué hacemos para que los pobres tengan alguna alegría?», se preguntó y agregó: «hoy, Jesús nos dice: «Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación». Ha de mantenerse nuestra esperanza en una vigilia de espera en el Señor-nuestras-justicia. Espera activa que sabe del compromiso a favor de la vida del ser humano y de su dignidad. Por eso hoy, todos decimos: «nos hemos congregado en el Cruce Varela para celebrar la vigésima Misa de la Esperanza. Fue el 26 de octubre de 1996 cuando el Padre Obispo Jorge Novak. También hoy iniciamos el segundo año del Trienio para celebrar los 40 años de la Diócesis».

El Obispo local hizo un fuerte mensaje político económico, de cara a la nueva era que se acerca y llamó a no «liberar» al mercado: «ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado. El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción integral de los pobres que supere el mero asistencialismo. Estoy lejos de proponer un populismo irresponsable, pero la economía ya no puede recurrir a remedios que son un nuevo veneno, como cuando se pretende aumentar la rentabilidad reduciendo el mercado laboral y creando así nuevos excluidos». Para finalizar, terminó recitando las palabras de Novak de hace 19 años: decía: «hay esperanza porque miles de padres de familia alimentan y aman con ternura a sus hijos. Hay esperanza porque muchos servidores y servidoras organizan comedores, para que niños y ancianos tengan por lo menos una comida al día. Hay esperanza porque muchos voluntarios y voluntarias están junto a la cama de los enfermos, como auxiliares de las familias y de los hospitales. Hay esperanza porque muchos docentes forman con amor el cerebro y el corazón de las nuevas generaciones. Hay esperanza porque quedan todavía funcionarios y profesionales honestos» y agregó: «esa esperanza sigue viva en el corazón de este pueblo. Y eso nos da ánimo y nos compromete en el servicio a los pobres»